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  • Padre Jorge Ambert, S.J.

Matrimonio: Sexo Mejorado

Mencionamos dos cualidades de la entrega sexual: activa y con deseo. Ahora añadimos otra: con placer. Todo esto con el objetivo de que esa acción, tan importante y especial y exclusiva en los casados en el Señor, llegue a la plenitud humana diseñada por el mismo Creador. Es la fórmula del Génesis: una sola carne, una plena realidad fruto de la entrega de dos. Como en la Trinidad, el soplo de vida entre el Padre y el Hijo es el Espíritu para lograr un solo Dios en tres personas.


Esta tercera cualidad puede chocar con la mentalidad del que ve en todo placer un pecado. El placer, gozo, alegría, exaltación viene a través de los sentidos con que Dios nos dotó. Así el placer de ver al sol hundirse en el horizonte con fiesta de colores, el sonido de un concierto de Mozart, un plato delicioso por el mejor chef, el enroscarse la sábana en el cuerpo para darte calor ante los aires navideños… todo eso da placer, y no es pecado. El placer desordenado, el que conlleva otros daños, sí es pecado. Y con el sexo, fuera del matrimonio y llevado a daños propios o a otras personas, habrá pecado. No el sexo matrimonial. Y Dios quiere que, con ese gozo, el más intenso, que conmueve todo el sistema nervioso, la pareja se reanime a asumir su tarea en los momentos que no son tan gozosos.


Para que la entrega sea con placer hay, una vez más, que informarse. Aunque el instinto funciona de por sí, funciona mejor cuando uno lo conoce y apoya. Por eso es bueno que la pareja conozca las etapas propias de esa entrega para que, alerta a cada etapa, logre su función en el contenido final: el orgasmo. Cada uno debe estar consciente de que las etapas funcionan de forma diferente para cada sexo. Así saber que el mecanismo de la entrega conlleva cuatro etapas; excitación (que suele ser más rápida en el varón), meseta (el momento de plenitud de tensión a la que suele llegar primero el varón), orgasmo (la explosión de la excitación máxima), y la resolución (momento de la quietud, del relajamiento, útil para el coloquio amoroso de la pareja). Conocer todo esto, y apoyar su función propia, ayuda para una entrega con placer.


Hay disfunciones que sin duda afectarán no solo el llegar al placer, sino toda la entrega. Los tratadistas las verifican con atención. Es bueno reconocer si se está afectado por alguna de estas. Enuncio rápidamente: Eyaculación precoz, Frigidez, Impotencia, Esterilidad, Adicción sexual…Puede haber más, algunas que han sido causal para lograr una nulidad matrimonial. Esta triste realidad debe animar a la pareja a más profunda comunicación, a reconocer la dificultad, y a buscar ayuda. Con tristeza recuerdo a una pareja afectada con una de esas disfunciones, que no había podido lograr una buena entrega después de nueve años de matrimonio. Se reconoció el fallo, pero cuando la mujer afectada ya no quería bregar con la situación que tanta tristeza y frustración le había causado.


Es una pena que muchas parejas vivan con la frustración de defectuosa y frustrantes entregas. El don precioso que Dios reservó como parte especial de su vida casada finaliza en el vacío. Nuestro Señor no puede estar contento ante la nulidad del don por el ideado. Hoy en día se ha avanzado mucho en el conocimiento técnico de que sucede en una total entrega sexual. Invito a leer, a buscar la consejería seria y científica, sobre todo de parte de consejeros que añaden a su conocimiento científico sus valores cristianos. Porque, después de todo, lo que distingue la sexualidad humana de la meramente animal, es el amor. Cuando el sexo se busca como un mero desahogo biológico, o como un recurso para conseguir otras ventajas, o como operación económica, o como un abuso animal sobre otra persona, lo que era divino en su origen, termina siendo satánico o vulgar. Y eso, que no lo quiera Dios en nuestros cónyuges.


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